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   Cuotificación : un solo barco pescará más de 32.000 toneladas de polaca y hoki

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samedi 28 novembre 2009
statut de l'article : public
citations de l'article provenant de : Revista Puerto .ar


Se trata del “Centurión del Atlántico”, uno de los barcos pesqueros más grandes del mundo, perteneciente a la empresa Estremar S.A., radicada en Ushuaia. Sólo certificó que emplea a 279 trabajadores.

El caso se podría analizar como una de las aristas indeseables del sistema de cuotas, aunque, a decir verdad, que este barco opere en el Mar Argentino debería generar un debate en sí mismo, independientemente de la forma de administración elegida para los recursos pesqueros.

El "Centurión del Atlántico" es uno de los buques pesqueros factoría más grandes del mundo y está concebido para capturar grandes volúmenes de pescado y transformarlos en pasta surimi. Todo lo referido a ese barco es descomunal : se trata de una verdadera fábrica flotante de 118,5 metros de eslora, 18,04 metros de manga, 7,82 metros de puntal y 7,54 metros de calado. Además tiene un motor principal que eroga la friolera de 8.000 HP, lo que le permite arrastrar una red que abre su boca más de 120 metros y puede realizar normalmente lances de unas 300 toneladas de pescado.

Por lo demás, el "Centurión del Atlántico" es uno de esos barcos que ingresó al país a través de la ventana amplia, generosa y con ranura que abrió el menemismo durante los años noventa y que el actual gobierno de los Kirchner no atina ni a entornar.

Un poco de historia

El proyecto pesquero presentado el 16 de diciembre de 1991 y que dio origen a este permiso de pesca contenía un plan de captura que incluía
- 15.000 tonelada de polaca,
- 9.000 de merluza de cola,
- 4.500 de granadero y
- 1.500 toneladas de otras especies.

El 21 de mayo de 1992 el entonces Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca Marcelo Regúnaga aprueba el proyecto. Posteriormente el entonces Director de Pesca, Fernando Georgiadis, firmó el correspondiente permiso de pesca y, a solicitud de la propia empresa armadora, no detalla en él los cupos incluidos en el mismo.

Es decir, la empresa quedaba liberada para pescar aún mucho más de lo que ella misma solicitaba, acorde a lo que implica un permiso de pesca irrestricto.

De todas formas esto es apenas una parte de la historia. La otra, la más irregular, cuenta con la necesaria intervención de Felipe Solá como casi todos los permisos ilegales rubricados en esa época.

Porque al Centurión del Atlántico se le agregó, bajo el concepto de “complemento de bodega”, el permiso de pesca del buque “Lobo”, un pesquero de gran porte que no podría haber transferido su permiso de pesca porque el mismo se le debió retirar al haber estado inactivo por más de 180 días.

El Ingeniero Solá, por entonces figura central del menemismo, aprobó transferir al Centurión del Atlántico 13.998 toneladas provenientes del buque “Lobo”. Por otra parte, el concepto “complemento de bodega” no existe ni existió nunca sino que fue un invento de Felipe Solá con el que transformó en permiso pesquero vigente cuanta chatarra y barco inactivo existía en el país. Pero además, la existencia misma del permiso de pesca del buque “Lobo” es un despropósito en sí mismo.

El permiso de pesca del buque “Lobo” fue aprobado en el año 1978 como parte de un proyecto que incluía la construcción en astilleros nacionales de dos buques pesqueros factoría, algo que nunca sucedió de la misma forma que tampoco ingresó el barco en los términos temporales en los que se aprobó el proyecto, es decir en 24 meses.

Cabe destacar que transcurrido ese plazo, todo proyecto debería quedar caduco por sí solo. Sin embargo y como se estilaba por entonces, una resolución (9/90) firmada por un tal Jorge Pereyra de Olazábal, Subsecretario de Industria y Comercio, abrió la mencionada ventana y finalmente se aprobó el permiso de pesca al “Lobo” trece años después de haber sido aprobado el proyecto original.

Este despropósito terminó con la aprobación, en 1991, de un nuevo permiso de pesca irrestricto, en época en la que ya no se otorgaban, como consecuencia de un proyecto indiscutiblemente caduco y avalado por una resolución elaborada por una autoridad incompetente a tal fin. Este permiso es finalmente el que le da vida al "Centurión del Atlántico" y se trata de un caso de los que en la jerga se conocen como venta de proyecto pesquero, muy de moda en los años noventa.

Así las cosas, este barquito está autorizado a pescar durante el presente año nada menos que
- 11.680 toneladas de merluza de cola,
- 16.740 toneladas de polaca,
- más un volumen incierto aún de otras especies.

Y gracias a la reciente reglamentación de las Cuotas Individuales y Transferibles de captura, la empresa propietaria del Centurión del Atlántico, Estremar S.A., se aseguró la propiedad por los próximos quince años
- del 8,59% de la merluza de cola más
- el 26,73% de la polaca, al margen de otras especies que captura y que no han sido cuotificadas aún.

En toneladas, y si se repitieran en 2010 las mismas CMP que se repartieron en 2009, al barco en cuestión le corresponderán
- 16.235,1 de merluza de cola y
- 16.038 de polaca.

Cabe destacar, por último, que Estremar S.A. accedió a la propiedad de semejantes volúmenes de pescado y por los próximos quince años, demostrando como contraprestación que emplea a 279 trabajadores. Algo que, a juzgar por los hechos, parece más que suficiente como para entregarles a cambio el 8,59% de la merluza de cola, el 26,73% de la polaca y, de yapa, el 40% de la muy valiosa merluza negra.

Por GUILLERMO NAHUM




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