Papúa-Nueva Guinea quiere convertirse en el nuevo lÃder mundial del atún, aprovechando el coladero de la Unión Europea, que le permite vender sus productos sin pagar aranceles y sin cumplir las reglas en origen que son obligatorias para las conserveras españolas con plantas en 32 paÃses no europeos. Galicia, con 67 conserveras en las que trabajan 12.000 personas, podrÃa ser la gran perjudicada por este avance del paÃs de OceanÃa, ya que la comunidad gallega produce el 80% de las conservas de atún españolas, que, a su vez, dominan casi el 70% del mercado europeo.
El director de la Autoridad de Administración Pesquera Nacional de Papúa, Sylvester Pokajam, declaró la semana pasada que los cinco gigantes internacionales del sector que están construyendo macroplantas en esta nación situarán la producción diaria de atún por encima de las 1.330 toneladas, con 257 dÃas de trabajo anual garantizados.
Multiplicada por tres
La cifra multiplicará por tres la producción actual de Papúa, cifrada en 480 toneladas cada 24 horas. Las latas que llegan a Europa desde este Estado se venden un 30% más baratas que las producidas en España, y en el 2010 coparon ya un 15% del mercado europeo. El lobby español creado para luchar contra los privilegios comerciales de Papúa ha logrado que la Comisión Europea inicie dos investigaciones sobre las condiciones sanitarias y laborales del paÃs asiático, a las que se sumará un tercer documento elaborado por la Comisión del Atún.
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