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Coordination marée noire



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Sousa controla desde hace años en Pescanova un consejo lleno de familiares y amigos El miedo a posibles sanciones convierte a varios aliados del presidente en enemigos

   La coraza del presidente se agrieta

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dimanche 14 avril 2013
statut de l'article : public
citations de l'article provenant de : El País


Pescanova es una empresa familiar, de eso no hay duda. Manuel Fernández de Sousa, su presidente y el hijo de su fundador, ha conseguido que así sea pese a cotizar en Bolsa ¿Cómo ? Repartiendo el control entre sus allegados. Su hermano, su hijo y varios colaboradores fieles de toda la vida ocupan la mayoría de las sillas de un consejo que ha conseguido manejar a su antojo durante años, pese a que actualmente solo controla el 14,4% de la empresa, según registros oficiales. El poder férreo, sin embargo, comienza a agrietarse. La búsqueda ahora de responsables de la crisis de la pesquera, arrastrada al concurso de acreedores y con sus cuentas en la picota, ha llevado a varios vocales a cuestionar el papel del patrón.

Los cimientos de Pescanova, cuyas acciones estaban hasta hace solo dos meses entre las recomendadas por los analistas como un valor en alza, comenzaron a tambalearse cuando el 27 de febrero dos consejeros, el que representa al fondo luxemburgués Luxempart y el de la cervecera Damm, se negaron a firmar sus cuentas de 2012. El tsunami llegó poco después, cuando el 12 de marzo el presidente de la empresa reconoció que había “discrepancias” en su contabilidad. La empresa ha estado ocultando deuda. Las cuentas no cuadran. Sin embargo, en los dos consejos extraordinarios que siguieron a la revelación, la mayoría de los vocales mantuvieron su respaldo a Fernández Sousa. La fidelidad de sus consejeros es sorprendente. O no, si se tiene en cuenta que le unen con varios de ellos lazos familiares o históricos. Pero el bando disidente del consejo empieza a ganar adeptos : a la guerra abierta de Damm y Luxempart hacia Sousa se han unido ahora las reticencias de dos tradicionales aliados, Antonio Basagoiti y José Antonio Pérez-Nievas. Y Yago Méndez, otro bastión de apoyo que años atrás actuaba en nombre de las cajas gallegas, ha pasado incluso a amenazar con “acciones legales” al presidente.

El consejo de Pescanova tiene actualmente doce sillas. En la más poderosa de todas se sienta Manuel Fernández de Sousa-Faro, Manolo, que llegó a la compañía que fundó su padre en 1977. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, fue nombrado presidente del consejo de la pesquera en 1985.

ICS Holding tiene reservado un puesto de consejero externo dominical. El representante de la compañía se llama Fernando Fernández Sousa-Faro, y es hermano del presidente. Licenciado en derecho, es consejero de la firma desde 1980 y ha sido presidente del comité de auditoría. También como consejero externo dominical tiene un sillón adjudicado Inverlema S. L. Lo ocupa, según consta en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Pablo Javier Fernández-Andrade. Es hijo del presidente. Antes ocupaba otro asiento, el de Inverpesca.

El presidente de la empresa solo tiene el 14,4% del capital, según consta en el registro de la CNMV

Hasta aquí las relaciones familiares directas. Sin embargo, todavía no se le han terminado a Sousa los colaboradores de total confianza. La Sociedad Gallega De Importación De Carbones (GICSA), que además de ocupar un puesto de consejero externo dominical controla el 0,13% de la firma, está representada por Jesús Carlos García. Lleva en Pescanova desde 1964 y ha ocupado puestos en diferentes filiales. Es, según definió la propia empresa al regulador bursátil, “asesor del presidente”. E incondicional.

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El bando de los consejeros críticos lo encabezan José Carceller y François Tesch, que han aparecido como el azote del presidente. No es casualidad : son las últimas incorporaciones al consejo y llegaron allí no como aliados, sino como inversores, en representación del fondo Luxempart y Damm. Ambas firmas compraron participaciones en Pescanova en 2011. Ambas, además, acudieron a la ampliación de capital, para fortalecer su posición. Y la crisis les ha estallado en la cara y en sus balances. Fueron los primeros en dar un paso adelante : no firmaron en febrero las cuentas de 2012 porque las consideraron sospechosas, y han solicitado la dimisión del presidente. Pero sus participaciones (Damm controla el 6,18% y Luxempart 5,83%) no han bastado hasta ahora para hacer mella en un presidente acorazado.

Sin embargo, con el recrudecimiento de la crisis en la pesquera y, sobre todo, ante la posibilidad que el caso de sus cuentas manipuladas acabe en los tribunales, otros vocales han empezado a dar pasos para desmarcarse de Sousa.

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