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El letrado de la Administración apela al tribunal para que le diga al mundo « que no se puede navegar así y que si lo hacen pagarán por ello »

   El Estado pide una pena ejemplar para evitar otro « Prestige »

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vendredi 21 juin 2013
statut de l'article : public
citations de l'article provenant de : La Voz de Galicia


El abogado del Estado, como el día anterior hizo el fiscal, quiso revocar ayer ciertas creencias enquistadas sobre el Prestige que en algunos sectores ya son dogma de fe. Mangouras como cabeza de turco, el aparato del Estado convertido en Goliat frente a un anciano David griego, la fuerza conspirativa de un cuerpo de funcionarios que trabajan al unísono, la Administración -y no la Justicia- que mete en la cárcel a un capitán... Toda esta filosofía que no surge solo en la calle, sino que también se cocina en agradables despachos londinenses, ha compuesto una imagen de España en el caso Prestige que el letrado de la Administración, Javier Suárez, quiso conjurar en una frase : « El pueblo español no ha sido verdugo, ha sido víctima ».

A continuación hizo un llamamiento al tribunal para que acepte las « graves » penas que solicita el Estado como acusación y que una eventual condena a lo que denomina el entorno del buque sea, nunca mejor dicho, un aviso a navegantes. « Tienen la oportunidad -les dijo a los magistrados- de decirle al mundo que no se puede navegar así y que si lo hacen lo van a pagar ». Estadísticamente, además, el próximo accidente estaría a la vuelta de la esquina, de ahí el valor ejemplarizante.

En su habitual tono educado, Suárez también demostró en su informe final que sabe dar estocadas casi sin inmutarse. A Mangouras, para el que pide seis años de cárcel, le aplicó el Cantar del Cid, diciéndole que sería un buen vasallo si tuviera un buen señor. Al jefe de máquinas le recordó que el gran Joseph Conrad describió mejor que él en Tifón cómo es una ola gigante. « Las dos descripciones son ficción, una literaria y otra interesada ». Para los letrados del Estado es crucial despejar la ola anormal como causa del accidente porque, en ese caso, el colapso estructural interno aflora por sí solo. También citó a Borges en esto de la ola. Y dijo que en esta teoría del accidente que tanto interesa al armador « la conclusión precedió a las pruebas ». Según los peritos de la defensa, la ola más inédita golpeó en el punto más débil del petrolero. « Maldita mala suerte », ironizó el abogado.

En cambio, la Administración española maneja un diagnóstico bien diferente de la enfermedad del Prestige : al barco « se le abrieron las tripas » en su zona más debilitada « porque le dieron unos puntos de sutura defectuosos », dijo en referencia a las reparaciones de China.

El eslabón del capitán

Pese a la teoría de David frente a Goliat, Mangouras, afirmó, no es el eslabón más débil de la cadena del entorno del buque, sino « un eslabón muy importante ». « Si el capitán hubiera dicho no, como hizo su predecesor Kostazos, el barco no hubiera salido », alegó Javier Suárez.

Sobre el armador, destacó que se libra de toda responsabilidad « depositando 22 millones de euros aunque los daños superen los 4.000 millones », dijo en referencia al límite de responsabilidad consagrado por el convenio internacional de 1992 que España ha suscrito.

Javier Suárez dibujó un panorama dramático de la globalización que empezaba a andar a principios de siglo, y constató que el último viaje del petrolero se debió a un caldo de cultivo de las « sociedades capitalistas » en el que hay empresas « que tratan de maximizar sus beneficios » en un contexto de « avaricia organizada ». El resultado es, añadió, « que el peor fuel se transporta en los peores barcos ». Un escenario que resumió en una frase : « La ley de la selva ».

A este contexto y el mal estado del petrolero sumó « las desobediencias, los silencios, la conducta suspicaz y extraña de la tripulación hacia las autoridades ». Y defendió los testimonios clave de dos personas en los que el Estado puso muchas expectativas : el excapitán del barco, Stratos Kostazos, que abandonó el buque por sus múltiples deficiencias, y el ex director técnico de la armadora-operadora, George Alevizos. En ambos casos, su declaración está sustentada en documentos, recordó.




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