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Elinka, Comodoro Rivadavia, Argentina

   Alguien se olvidó un barco en el Sur

Hace un año y medio que está abandonado con 24 tripulantes frente a Comodoro Rivadavia
info Coordination marée noire
dimanche 26 mars 2000
statut de l'article : public
citations de l'article provenant de : La Nación


COMODORO RIVADAVIA.- A bordo de un barco perdido en el tiempo, Zaw Min espera.

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Aung Moe, birmano, confinado en Comodoro Rivadavia desde 1998 Foto : Carlos Crusoe

Sin luz, sin calefacción, sin agua corriente, sin comida fresca y sin dinero, Zaw Min espera aquí desde hace 520 días, en un buque abandonado en la boca del puerto, con otros once marineros birmanos, tan perdidos como él. Zaw Min se inclina sobre una baranda oxidada y clava la vista en la ciudad en miniatura que surge nítida detrás de la línea costera, a unos cinco kilómetros. Sueña Zaw Min, de 27 años, con el trópico de su país, Myanmar (ex Birmania), y su casita en Rangoon, donde lo esperan su esposa y dos hijos. "Yo soy marinero, yo trabajé, yo quiero mi paga", se queja con voz apagada mientras el granizo golpea la cubierta del barco abandonado, prenunciando otra tormenta. "Soy padre, soy marido, me necesitan. Tengo que cobrar y tengo que volver." Zaw Min comparte la espera con once compatriotas : Kiass Kiass Bo, Aye Myint, Myo Aung Thant y Aung Moe y los demás. Todos quieren volver. Están muy lejos.

La prisión de los marineros birmanos es un viejo buque carguero de 154 metros de eslora, el Elinka, que partió de Casablanca y recaló en este puerto el 22 de septiembre de 1998 con el motor descompuesto, el casco averiado y las bodegas colmadas con 13.000 toneladas de azúcar sin refinar. La aparición del Elinka creó una maraña judicial y diplomática que involucra a no menos de nueve países y que está lejos de resolverse.

El buque tiene bandera panameña, pero su dueño y armador es un empresario griego. La carga pertenece a una empresa peruana, pero la consignataria es chilena, al igual que la aseguradora, mientras que el reasegurador es británico. En Santos, Brasil, el barco cargó el azúcar y recibió su último certificado de navegabilidad. Su capitán y sus 11 oficiales son rumanos, mientras que sus 12 marineros son de Myanmar, y están todos varados en la Patagonia argentina.

La historia de Zaw Min y sus compañeros es la de miles de marineros abandonados en buques inservibles en todo el mundo. El fenómeno se agravó por la sobreoferta de barcos cargueros y el derrumbe del mercado internacional de fletes.

Pero es también la historia de una ciudad que abrió sus brazos para acoger a los marineros en desgracia, y que hoy es rehén de una situación que se prolonga hasta el cansancio, pero podría terminar de repente con consecuencias nefastas.

"Va a ocurrir una desgracia y vamos a preguntarnos por qué no se previó", advierte Rolando Caviglia, el director del puerto. "Tenemos un barco en alta mar que se está deteriorando día a día. Acá puede haber un desastre ecológico."

El Elinka almacena 300 toneladas de fuel oil y 80 de aceites, lubricantes y aguas contaminadas. Desde que llegó a estas playas ya estuvo cerca de hundirse más de una vez, la última, hace 15 días. La Prefectura debió hacer las reparaciones, como lo viene haciendo regularmente desde que descubrieron el Elinka en emergencia en un paraje desolado de la bahía de San Jorge, con una bodega inundada.

No funciona

Durante 40 días el barco ocupó el único muelle de aguas profundas del puerto, mientras buzos de la Prefectura buscaban las perforaciones que causaron la inundación. Cuando los agujeros terminaron de taparse, un juez penal ordenó que abandonara el muelle y fondeara en rada cerca de la entrada del puerto, situación que se mantiene hasta el día de hoy. No puede partir porque no funciona y porque varios embargos pesan sobre él.

"Es un problemón. Existe la posibilidad de hundimiento, o de un derrame de combustible que no podamos frenar", explica el prefecto mayor José María de Baroleci, jefe de la Prefectura de Comodoro Rivadavia.

Hay otro problema : un mar de fondo bravo podría arrancar el ancla y lanzar el buque contra la costa como un proyectil. Frente al Elinka están los muelles del puerto, la playa turística Rada Tilly, orgullo de la ciudad, y el centro de descarga de combustibles livianos de YPF.

"Se podría pensar que hay que esperar a que se mueran viejitos los tripulantes del barco para que pase algo, pero no es así. Promoveremos un movimiento general para dar vuelta al pueblo, para que entienda los peligros que representa el buque", promete Adolfo Zadunaisky, presidente del Consejo de Administración del puerto. "Acá peligran el puerto, la ciudad y la bahía de San Jorge, y sobre todo la industria pesquera."

Los problemas que retienen a Zaw Min son los mismos que amenazan a Comodoro Rivadavia y que ocupan casi a diario los valiosos recursos de la Prefectura Naval para mantener al barco en condiciones mínimas de flotabilidad. La cosa es difícil de explicar, pero podría resumirse así : el capitán rumano y el empresario griego abandonaron el barco. El armador les hizo juicio a los peruanos dueños del azúcar y viceversa. Los peruanos quieren cobrar el seguro de los chilenos, pero siguen reclamado derechos sobre la carga, aunque no hacen ningún intento por venir a buscarla. El armador griego intenta venderle el barco al reasegurador inglés, pero éste no parece interesado. Los rumanos dicen que el barco vale más de 500.000 dólares, pero nadie ofrece ni la mitad.

Ultimamente nadie ofrece nada, aunque los rumanos insisten en que está prácticamente vendido. El gobierno argentino le pide a Panamá que se haga cargo del barco que lleva su bandera, pero Panamá aclara que son otros los responsables. La embajada rumana ofrece repatriar a los oficiales del barco, pero éstos se niegan a irse sin cobrar.

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